[Ciudadano Cultural] El Vapor Paquete de Los Vilos: Vínculo del Choapa con la Revolución Industrial (1865-1904)

EL VAPOR PAQUETE DE LOS VILOS: VÍNCULO DEL CHOAPA CON LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL (1865-1904)

Por: Joel Avilez Leiva.

boleto paquete de Los Vilos 1901 - [Ciudadano Cultural] El Vapor Paquete de Los Vilos: Vínculo del Choapa con la Revolución Industrial (1865-1904)

Narrar los hechos de la marina mercante nacional y su relación con el pequeño puerto vileño no ha sido una tarea fácil. Igor Goicovic en su ya clásica obra de 1996 nos acercó a esta realidad que para muchos representa la época de oro de Los Vilos. Yo agrego un poquito más a la sopa.

 

Para comenzar, debemos decir que la historia de la navegación en nuestras tierras comienza con la llegada de los españoles en el s. XVI cuando son abastecidos en la bahía de Conchalí por la nao “San Pedro”. A su alrededor algunas canoas indígenas, cercanos a la cultura Aconcagua. En 1578 Francis Drake y sus corsarios bautizan la bahía como del “Rey Felipe”. En 1806 el suizo Isaac Iselin en un barco ballenero y de contrabando describe el sector como pobre y habitado por unos cuantos pescadores en casuchas. Sin embargo, no fue hasta la década de ´1850 que el sector comenzó a ser recurrentemente visitado por los navegantes.

 

En 1853, existía un servicio regular a Constitución con dos vapores: el “Los Vilos” y el “Fósforo” de los hermanos José Ignacio y Miguel Larraín, pero eran de poco porte pues medían 80 y 90 ton[1]. Este vapor, “Los Vilos” o “Vilos”, como aparece en algunas fuentes de la época, socorrió a los náufragos del vapor “Cazador” (comprado por el gobierno de Manuel Montt en 1851 para combatir al “Firefly” y el “Arauco” tomados por los revolucionarios serenenses y penquistas, respectivamente), que en las cercanías de Constitución chocó contra una roca, partiéndose en dos, y cuya tragedia fue de 460 personas fallecidas entre ellas 30 niños y 200 mujeres, en la oscura noche del 30 de enero de 1856[2]. Otro vapor que cumplió roles similares, fue el “Emilia”, que desde un comienzo estuvo destinado a la ruta entre Los Vilos y Valparaíso. Era propiedad del empresario illapelino Nicolás Gatica, y sólo terminó sus funciones cuando sus 159 toneladas de registro (Vidal Gormaz la cifra en 472 ton.) se fueron a pique en las cercanías de Rapel, luego de chocar con una roca el 25 de julio de 1864[3].

 

Con el decreto de habilitación de un puerto menor en 1855 y el decreto de construcción de una villa cercana a la playa se da comienzo a la era de expansión capitalista en el Choapa. Lo que faltaba era tener una línea naviera que permitiera sacar hacia las grandes fundiciones de Coquimbo la gran producción minera del Choapa y Combarbalá, así como también los productos agrícolas desde Petorca a Combarbalá para los mercados de Valparaíso y Santiago.

 

Un rol fundamental en la consolidación de Los Vilos, como centro de embarque para los productos elaborados en los distritos de Illapel, Petorca y Combarbalá y de desembarque para las maquinarias, equipos y mercaderías provenientes de la zona central, le cupo al vapor nacional “Paquete de Los Vilos”. Este vapor, mandado a construir por la firma del mismo nombre en los astilleros del río Clyde, en las cercanías de Glasgow, Escocia, U.K. entre 1864 y 1865 (destruidos por el bombardeo de la Lufwaffe alemana en la Segunda Guerra Mundial) realizó, durante más de cuarenta años, la carrera entre Valparaíso y los puertos de la zona norte del país, convirtiéndose en el principal vehículo de transporte para las mercaderías trasladadas desde y hacia Los Vilos[4]. Su nombre se debe a que, en la época, estas embarcaciones “paquebotes” eran las encargadas de llevar el correo a sus puntos de destino.

 

Para la década de 1870, la futura provincia de Choapa[5] se encontraba inmersa en un gran proceso de expansión mercantil. En 1876, un violento terremoto había afectado la región, quedando la totalidad del radio urbano de Salamanca e Illapel por el suelo (asolado por otro sismo menor en 1873). Este evento vino a sumarse a varios años de sequía, que conllevó a la pérdida parcial de las cosechas, afectando a la economía agraria de la hacienda, fundamental en la sociedad decimonónica de Choapa, sumado al colapso de la minería cuprífera, argentífera y aurífera, que afectó a las provincias desde Atacama a Aconcagua. Contemporánea a estas tragedias, comienza a manifestarse un deterioro en las relaciones político–diplomáticas con los países vecinos, que desembocaría en la Guerra del Pacífico. Una de las causas, frecuentemente esgrimida por estudiosos bolivianos de la guerra, tiene directa relación con Los Vilos. Es el llamado “Incidente del Paquete de Los Vilos[6].

 

En 1866, el vapor fue capturado por la escuadra española del Almirante Pareja en la Guerra con Perú y Chile. Antes eso sí, alcanzó a movilizar pertrechos de guerra a los peruanos, como lo señala el diario “El Comercio” de Lima; “Pasajeros del vapor Limeña llegados al Callao identificaron el vapor como el Paquete de los Vilos, que conducía ‘200 cajones de pertrechos de guerra’ y al batallón Puno de Arica a Pisco y de ahí a Chilca”. En 1868, el empresario alemán Wilhem (Guillermo) Geisse Ulrich –que después se afincaría en Illapel– nos hace una pequeña descripción de éste, en viaje a Valparaíso, al cual los habituales pasajeros llamaban cariñosamente como “El macho flaco”. Estaba al mando del capitán Nicanor Sandoval, de nacionalidad peruana, que había sido comerciante en Puerto Montt, y era conocido de Geisse[7]. Sin embargo, nadie se hubiera imaginado que el pequeño vapor se vería envuelto en las turbulentas relaciones diplomáticas con Bolivia un par de años después.

 

Entre los numerosos caudillos militares sudamericanos que vivían su destierro político en Chile, se destacaba un grupo menor de exiliados bolivianos con ánimo de recuperar el poder perdido en el altiplano. Tal es el caso del General Quintín Quevedo, quién en varias oportunidades había pretendido llevar armas y hombres a la zona salitrera para levantar desde allí un movimiento revolucionario en favor del depuesto y moribundo Dictador Mariano Melgarejo, pero éste había sido asesinado en Lima en 1871. Desde entonces, Quevedo sólo buscaba el poder personal. Avisadas las autoridades chilenas por el Cónsul de Perú, Adolfo Salmón, que a su vez era vice–cónsul de Bolivia[8], se iniciaron las pesquisas sin lograr resultados satisfactorios, en el vapor “Paquete de Los Vilos”, que fondeaba en Valparaíso.

 

Lamentablemente, nadie sabía que Quevedo iba cuidadosamente escondido dentro de la nave y que el grueso de sus hombres, aparentemente, no saldrían sólo desde Valparaíso, sino también desde Los Vilos, en otra embarcación[9]. Al llegar a la altura del puerto vileño, los pasajeros, intimaron al capitán Nicasio Arguelles[10], revólver en mano, para hacerse a un punto determinado y reunirse con el “María Luisa”, vapor que también llevaba armamento[11].

 

Al final, lograron desembarcar en Antofagasta, lo que motivó suspicacias en las autoridades bolivianas, quienes luego de neutralizar a los “melgarejistas” (sumaban 48 hombres), dirigieron un violento oficio hacia la Cancillería chilena: “Entretanto, los inmediatos promotores y encubridores del crimen están acá, bajo la alta jurisdicción del gobierno de Chile. La conciencia pública señala con el dedo el tráfico infame y sangriento que movió su codicia a perturbar y armar en guerra contra Bolivia al jefe del bando que la misma diplomacia chilena acaba de execrar ante el mundo con documentos irrefregables”[12].

 

La nota del ministro boliviano fue contestada de inmediato por el apacible Intendente Francisco Echaurren Huidobro, y por el Ministro de Relaciones Exteriores, Adolfo Ibáñez, quien para conciliar posiciones envió una carta, la que fue devuelta sin abrir por parte del Canciller Bustillo, representante boliviano. Ante este insulto el Canciller chileno envió la siguiente nota, el 25 de agosto de 1872: “Tal conducta de parte de U.S. hace ya imposible toda relación entre U.S. y mi gobierno, pues la devolución de mi nota importa la ruptura, hecha deliberadamente por U.S. de las relaciones que hasta ahora me he esforzado en cultivar con esmerada solicitud[13].

 

Obviamente, el gobierno boliviano consideró que el Presidente Errázuriz había asistido a los revoltosos, a pesar de que las tropas bolivianas que repelieron la insurrección desde Cobija, fueron armadas con fusiles y municiones traídas en la “Esmeralda” desde Valparaíso, y que el gobierno chileno prestó el auxilio necesario, durante todo el proceso, no encontrándose en ningún estudio pruebas concretas de esta supuesta ayuda de parte de Chile, siendo historiadores bolivianos los que inflan cifras (114 insurrectos, 600 fusiles y 40 cajones con munición)[14]. Otro historiador boliviano sostiene que la intentona del “Paquete de Los Vilos” fue financiada por capitalistas chilenos[15].

 

            Finalmente, el contrabando de hombres y armas verificado en el vapor “Paquete de Los Vilos”, perturbó seriamente las ya resbaladizas relaciones entre Bolivia y Chile, y produjo un importante acercamiento entre Lima y la Paz; pocos meses más tarde firmábase un tratado secreto “defensivo” que, aunque algunos lo nieguen, apuntaba hacia Chile[16].

 

            Los dueños de las empresas navieras establecidas en el puerto poseían acciones mineras en Bolivia y al momento de desencadenarse la Guerra del Pacífico (1879-1884) también colaboraron en el esfuerzo de guerra; aportes del agente de la compañía Sudamericana de Vapores, José Manuel del Río-futuro primer Alcalde de Los Vilos en 1894- con su conexión a la red telegráfica y en la comisión que trajo los restos de los héroes de Tarapacá a Valparaíso (junto a Rondanelli), a lo que se sumó el aporte de los alemanes Cristino (Rothemburg, Hesse, 1844 – 1913)  y Philippe (Felipe) Geisse Beyrodt, miembros de la naciente colonia germana avecindada en Illapel[17], quienes ante el estallido del conflicto mandaron a sus hijos al ejército[18].

Para 1880, el vapor “Paquete de Los Vilos” tenía un itinerario mensual fijo entre Valparaíso y Coquimbo, de cuatro viajes de ida y cuatro de regreso, tocando en los puntos intermedios. El diario “El Coquimbo” de enero de 1880: “El Paquete de Los Vilos fondeó en Coquimbo ayer a las 5 P.M., procedente de Valparaíso”[19]. En abril de 1880, el gobierno autoriza al Gobernador de Illapel de expedir pasaportes para el puerto de Los Vilos, a los ciudadanos que, voluntariamente, concurran a las filas de la Patria[20]. Debido a ello, el gobierno de Aníbal Pinto Garmendia le concedió las franquicias y privilegios correspondientes a los vapores de carrera[21]. En 1881, la ruta marítima y de abastecimientos bélicos entre Valparaíso y Coquimbo era suministrada por siete vapores, entre ellos el nombrado “Paquete” (ver anexo N°3). A continuación, el documento de autorización de 1880:

 

“Santiago, noviembre 24 de 1880.

 

 

            Vista la solicitud que precede, lo informado por el Superintendente de Aduanas i habiendo fijado el vapor Paquete de Los Vilos itinerario fijo, según el cual debe efectuar cuatro viajes mensuales de ida i cuatro de vuelta entre Valparaíso i Coquimbo, tocando en los puertos intermedios, Decreto;

 

1° Concédase al vapor Paquete de Los Vilos las exenciones, franquicias i privilejios que acuerdan a los vapores de carrera establecida el Reglamento de Aduanas i demás disposiciones vijentes.

2° Dicho Vapor quedará obligado a conducir libre de todo gravámen las valijas de correspondencia que le entreguen las oficinas de Correos de los espresados puertos.

 

            Tómese razón y publíquese.

 

                                               Pinto.                               José Alfonso”[22].

 

 

La ruta no era del todo segura para los navegantes que se arriesgaban por aquellas costas, no tanto por los ataques peruanos, sino más bien por el inclemente tiempo marino, que a inicios del año 1879 había cobrado varias embarcaciones; la barca nicaragüense “Rafael” y el vapor inglés “Hércules” (1 y 3 de febrero de 1879, respectivamente). En el salvataje de los nueve náufragos del “Rafael”, participó el “Paquete de Los Vilos”, quien escoltó al capitán Demarche y su tripulación a Valparaíso[23]. Debemos remarcar que las actividades comerciales del vapor vileño se compatibilizaban con su servicio de transporte de reclutas y armamento para los batallones de la reserva que se ejercitaban en toda la provincia para una posible campaña contra Bolivia, una vez vencido el Perú.

 

La importancia de la actividad económica en el Choapa queda en evidencia por la guerra comercial a la que fue sometida la compañía por los grandes intereses nacionales del rubro. Una gran campaña mediática y de prensa fue construida para quitar el control exclusivo de la ruta naviera que había comenzado a llamar la atención de los magnates del transporte marítimo de Valparaíso. Fue un proceso enérgico, llevado a cabo a través de la prensa de Illapel, financiada por el importante grupo Lyon – Santa María (familiares del Presidente). “Vapores: con la regularidad con que arriban los vapores Lontué i Copiapó a los Vilos, el movimiento de pasajeros para este departamento parece está mejorándose, i así mismo el mercantil. El paquete de Vilos, que había antes monopolizado estos negocios, porque era el único vapor que arribaba a ese puerto, ha quedado ahora en bancarrota, diremos así, porque todos dan la preferencia, i con justicia, a los referidos vapores Copiapó i Lontué, de la Compañía Sud América de Vapores, cuyo servicio i comodidad es mui superior a los de aquel. Hasta en el valor del pasaje se ha beneficiado el público, porque nos aseguran que importa ahora la mitad menos que lo que pedía el paquetito”[24].

 

Según los registros de prensa el “Paquete de Los Vilos” mantuvo su ruta de navegación con dos viajes mensuales entre Valparaíso a Coquimbo, entregando mercaderías surtidas para F. de P. Carmona i Cía. El vapor contaba con 208 toneladas, con dos días de navegación y estaba a cargo del capitán alemán Hans Christian Laffrentz, con una tripulación de veinte hombres[25].

 

La respuesta de la Sociedad “Paquete de Los Vilos” fue rápida: “Sabemos que algunos dan preferencia en la carga al Vapor Paquete de los Vilos, persiguiendo a los de la compañía chilena que tienen su carrera fija para pasar por el vecino puerto. Sería sensible que esta compañía, viendo la escasa protección que se les presta, suspendiera el día menos pensado la arribada de sus vapores a los Vilos dejando entonces a la voluntad de los dueños del Paquete el campo libre para imponer al comercio los precios del flete i pasaje escesivo con que antes lo hostilizara. Es preciso, pues, alejar el monopolio, dando carga a los vapores con cuya promesa aceptaron la invitación de pasar por el puerto de los Vilos”[26]. Un mensaje recibido el 15 de octubre de 1884, a las 11.15 pm., señalaba que; “Compañía Sud–Americana piensa retirar vapores Vilos por falta de protección”[27].

 

En verdad, el vapor local “Paquete de Los Vilos” ya comenzaba a mostrar síntomas de fatiga, y para 1885 sufriría una seria avería en sus calderas, con la explosión que mató a cinco personas, por lo que tuvo que ser remolcado a la altura de Puerto Oscuro[28]. Ya el 17 de abril de 1873 había tenido que ser entrado en el dique de Valparaíso por un boquete que hacía entrar el agua[29]. El 7 y 12 de febrero de 1875, debió ingresar nuevamente al dique para reparar su mariposa[30]. El 9 de abril del mismo año, ingresó al dique para ser pintado y reparado[31]. En mayo de 1882, el vapor estuvo 15 días en el dique de Valparaíso[32]. En septiembre del mismo año volvió al dique, esta vez por 19 días[33]. Finalmente en 1883, el vapor reingresó al dique por espacio de 25 días[34].

 

En diciembre de 1890, a pocos meses de lo que se iba a convertir en la guerra civil más sangrienta vista en Chile, el vapor “Paquete de Los Vilos” se vio envuelto en un nuevo embrollo judicial, cuando en la Aduana de Coquimbo se verificó el hecho que cuatro cajones de parafina, completamente vacíos, que según el informe del agente del vapor, la casa Francisco P. Carmona & cía., “pesaban cada uno treinta i nueve i medio kilogramos” el cual negó la acusación, por lo que debió enfrentar a la justicia, cuya resolución y sentencia fue el pago de cinco pesos por cajón, en un juicio que sólo fue concluido en Coquimbo, el 24 de noviembre de 1893, y ratificado por la Corte Suprema de Santiago, el 20 de marzo de 1894, proceso judicial seguramente detenido por el contexto de quiebre interno de la sociedad civil chilena de 1891[35]. En una lucha tenaz los mecánicos lograron la grandiosa hazaña de preservarlo de los embates del clima y del tiempo. Sus 198,70 toneladas sólo se doblegarían en 1904[36].

 

[1] Liga Marítima de Chile “Mar”, Volúmenes 156-163, 1970.

[2] López Urrutia, Carlos; “Historia de la Marina de Chile”, p. 284, Santiago, 2008.

[3] Vidal Gormaz, Francisco; “Algunos naufragios ocurridos en las costas chilenas desde su descubrimiento hasta nuestros días” p. 341, Imprenta Elzeviriana, Santiago, 1901.

[4] Goicovic Donoso, Igor; “Pasando a la Historia, Los Vilos 1855 – 1965”, Pág. 90.

[5] Creada durante el proceso de regionalización del país en 1975, a partir de los territorios del antiguo Departamento de Illapel, (a las cuales habían retornado en 1917, las subdelegaciones de Pupío, Las Vacas, Los Vilos, Huentelauquén, Las Cañas, El Tambo y Quelén, provenientes del Departamento de Petorca, Provincia de Aconcagua). Los estudios arqueológicos, antropológicos, e históricos demuestran una fuerte interacción entre los pueblos de la costa con el interior (Complejo Ánimas, Cultura Huentelauquén, “Diaguitas chilenos”, invasión incaica, mapuche y los llamados “changos”, y comunidades trasandinas). Si bien no hay un acuerdo sobre el origen de la palabra Choapa en sí, puede ser una alusión a un territorio (Chuapa: División de Tierras, en kunza, lo que denotaría una población Likan–Antay, o atacameño, que sugeriría alguna colonia de mitimaes traída por los incas), y que aparece consignado en las crónicas, cartas y testamentos españoles de la época, o bien de una comunidad de habla mapuche instalada en la zona (Chiapo: el jefe, o donde vive el jefe, en mapudungun), otra explicación señala al río que da nombre a la comarca, y que significaría: pantano rodeado de juncos. Como fuere, en la cuenca del río se encuentra el poblado de Choapa. El paisaje campesino se reafirma con la vida colonial, la hacienda, la minería, la ganadería caprina, el inquilinaje y por último la pesca, contribuyeron a crear una identidad local. Estos argumentos decidieron al gobierno militar a crear la nueva unidad territorial. La Provincia de Choapa es la frontera austral de la Región de Coquimbo.

[6] Harris Bucher, Gilberto; “Las relaciones chileno-bolivianas del siglo XIX” documento. html.

[7] Schwarzenberg de Schmalz, Ingeborg; op., cit., pp. 52 – 53.

[8] Rojas Valdés, Ximena; “Don Adolfo Ibáñez: su gestión con el Perú y Bolivia, 1870-1879. Historia de las relaciones internacionales de Chile”, p. 90. Editorial Andrés Bello, Santiago, 1970.

[9] Robert N. Burr; “By reason or force. Chile and the balancing of power in South America, 1830 – 1905”, p. 122, Berkeley and Los Angeles, USA, 1965. Html.

[10] Protesta del Capitán Nicasio Arguelles, reproducida en el diario “El Ferrocarril”. Santiago, 20 de agosto de 1872.

[11] Rojas Valdés, Ximena, op., cit., p. 90.

[12] Diario, El Mercurio, Valparaíso, 15 de agosto de 1872.

[13] Ibíd.

[14] Gutiérrez, Alberto; “La Guerra de 1879”.

[15] Querejazu Calvo, Roberto; “Guano, salitre, sangre. Historia de la Guerra del Pacífico” (Amigos del Libro, La Paz, 1979) p. 28.

[16] Gilberto Harris, Bucher; Op. Cit.

[17] Cuyos estandartes fueron los hermanos Otto (1859 – 1889)  y Federico Scheuch G. (1868 – 1889), llegados de Osorno a Illapel, cuyas vivencias y anécdotas se convirtieron a la postre en los chistes de alemanes. Fueron grandes socios de los Geisse. Ver Jorge Montealegre “Von Pilsener; Pedro Subercaseaux, Lustig. Primer Personaje de la historieta chilena”, p. 19, Fondo de Desarrollo de la Cultura y las Artes del Ministerio de Educación de Chile y la Embajada de la República Federal de Alemania en Chile, Editorial Asterión, Santiago, 1993.

[18] Dueños de importantes yacimientos mineros de cobre en Combarbalá, Illapel, Salamanca, Tilama y Culimo, a través de la Sociedad “Geisse Hermanos”, monopolizando, junto a otras empresas, la fundición del mineral extraído en toda la zona de Choapa.  Felipe Geisse había casado en Illapel con doña Adela Cabrera. En 1875, comenzó el arriendo de locales para bodegas en Los Vilos, en terrenos de la entonces Hacienda Conchalí,  a su dueña Carmen Larraín Luco, lo que degeneró en un conflicto legal con el Estado, ya que esos terrenos estaban, desde 1855, destinados a la fundación del pueblo. Durante la Guerra del Pacífico sus hijos Felipe 2º Geisse Cabrera (Illapel, ¿? – Santiago, 1902) y Cristino Geisse Rojas (Combarbalá, 1865 –  Santiago, 1915) se enrolaron en el ejército chileno.  Mientras sus hijos combatían en el norte, en 1880, instaló en Illapel una fábrica de cerveza, conocida como “Pluma de Oro” (una de las traducciones del mapudungun de Illapel), popularizando el brebaje entre las Provincias de Atacama y Coquimbo, provocando a su vez el surgimiento de otras fábricas en La Serena, Copiapó y Vicuña (Bucher, Floto y Bauer, respectivamente). Posteriormente, venderían la empresa a los hermanos Scheuch, ya antes mencionados. En 1891, con el estallido de la Guerra Civil, apoyaron decididamente a la causa balmacedista. Incluso su hijo menor, Leopoldo Geisse Cabrera (1871 – 1932) se enroló en el Batallón de Línea “Illapel”, mientras Felipe 2º lo hacía en el de “Renca”. Sus instalaciones en la naciente villa de Los Vilos, también sirvieron en arriendo para las primeras escuelas de la zona. Para 1914, Felipe Geisse Testam, aún poseía una casa en el puerto de Los Vilos, avaluada en la época en $30.030 pesos. Ver Igor Goicovic “Pasando a la Historia, Los Vilos; 1855 – 1965” ya citado; Fernando Moraga Acevedo “La Serena Cotidiana”, y Cecilia Moran Tello, “Reminiscencias del 91. Episodios lugareños. Leopoldo Geisse Cabrera. Colección Memorias Militares”. Santiago, Ediciones Centro de Estudios Bicentenario, 2007.

[19] Diario “El Coquimbo”, 28 de enero de 1880.

[20] Diario “El Coquimbo”, 21 de abril de 1880.

[21] BLDRCh: Libro XLVIII, Nº11, noviembre de 1880, Igor Goicovic Donoso “Pasando a la…” Pág. 91.

[22] José Antonio, Gandarillas; Fabres, José Clemente; Herrera Fernández, Felipe;Boletín de las leyes i de las ordenes i decretos del gobierno”, p. 397, Imprenta Independencia, Santiago, 1880.

[23] Gormaz, Vidal; op., cit., p. 500.

[24] Diario “El Norte”, Illapel, 9 de febrero de 1884.

[25] Diario “El Coquimbo” de La Serena, viernes 29 de septiembre de 1882. “El Paquete de Los Vilos” tocó puerto de Coquimbo los días 29 de septiembre, 06 de octubre, 31 de octubre, 14 de noviembre y 28 de noviembre de 1882.

[26] Diario “El Norte”, Illapel, 18 de octubre de 1884.

[27] Ibíd.

[28] Fue el 08 de agosto de 1885.

[29] Memoria de Guerra y Marina, 1874.

[30] Memoria de Guerra y Marina, 1876.

[31] Ibíd.

[32] Memoria de Marina de 1883, p. 150, Imprenta Guttenberg, Santiago, 1883.

[33] Memoria de Marina de 1883, p. 151, Imprenta Guttenberg, Santiago, 1883.

[34] Memoria de Marina de 1883, p. 153, Imprenta Guttenberg, Santiago, 1883.

[35] “Gaceta de los Tribunales”, Año LIV, Santiago, 16 de abril de 1894, N° 3.860.

[36] Vargas Sáez, Juan Francisco, “Historial del Mar de Chile; algunos siniestros Marítimos Acaecidos en el Siglo XX”.

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