[Ciudadano Cultural] Nuestros empresarios portuarios. Política y negocios en el puerto de Los Vilos (1855-1945).

Los VIlos Streeter - [Ciudadano Cultural] Nuestros empresarios portuarios. Política y negocios en el puerto de Los Vilos (1855-1945).

Por: Joel Avilez Leiva.

La barrera entre lo público y privado, junto con los negocios particulares y/o con fondos del Estado es una discusión que nace con el advenimiento mismo de nuestra novel república. Es lógico pensar que nuestra élite local no se sustrajera de estas conductas, expandiéndose también hacia el mundo de la política provincial y nacional.

Para una mayor comprensión del tema, explicaremos el contexto de la época a la que nos introduciremos desde la historia local.

Los Vilos emerge como puerto menor en 1855 en terrenos de la Hacienda Conchalí pertenecientes a la importante familia Larraín. La bahía había sido visitada desde la llegada misma de la expedición conquistadora en el siglo XVI, y con relatividad durante el período colonial. En 1857, el Estado otorga el permiso para la instalación de una villa para los vecinos que quieran habitar en la costa, entrando en un largo litigio judicial por diferencias en la tasación de terrenos con la familia Larraín, que sólo se dirimía en favor del fisco en 1880, lo que no morigeró la resistencia patronal al fallo. 

La política iniciada por el gobierno de Manuel Montt no es más que la consecuencia a las reiteradas peticiones de los terratenientes mineros de Aconcagua y Choapa como las familias Gatica, Montes Solar, Irarrázaval, Undurraga e Infante para sacar la importante producción agrícola-minera de Casuto, Las Vacas, Illapel, Cavilolén y Espíritu Santo (entre otras placillas mineras) por un puerto cercano, una vez desechados Puerto Manso (1852), Puerto Oscuro (1864) y Pichidangui (1866). En tanto, la población urbana subió de 365 a 957 habitantes entre 1855-1920, con ciclos de expansión y reducción, explicados por la crisis de la minería aurífera y cuprífera, las prolongadas sequías, las migraciones hacia el norte (incluyendo los entonces territorios de Bolivia y Perú) y los enrolamientos bélicos masivos de los años 1879 – 1891, con la consiguiente movilización de mano de obra minero-peonal hacia Tarapacá.

Este puerto tiene dos características interesantes en su primer período: el esfuerzo de su puesta en marcha es asumido por capitales particulares nacionales y, a partir de 1870, se convierte en un emporio de negocios alemanes, específicamente de la familia Geisse. En el siglo XX, otra familia germana impulsará los destinos del puerto-reconvertido en comuna en 1891- con sus actividades navieras y políticas: los Streeter y la Wiegand & cía. Es decir, a diferencia de la mayoría de los puertos del país, no fue un distrito comercial inglés.

Ese es el ambiente en que los señores de la élite mercantilista vileña desenvolvieron sus negocios. ¿Pero quiénes eran estos potentados navieros?

En primer lugar, hablaremos de José Manuel del Río, sin duda el más importante del siglo XIX. Una persona interesante ya que, junto a otros socios estuvo involucrado en una de las escaramuzas diplomáticas más vergonzosas entre Chile y Bolivia y que se cuentan entre las causas indirectas-según la historiografía peruano-boliviana de la guerra del Pacífico.

Por supuesto que antes de él, hubo otros emprendedores en el rubro naviero. En 1853, existía un servicio regular a Constitución con dos vapores: el “Los Vilos” y el “Fósforo” de los hermanos José Ignacio y Miguel Larraín, pero eran embarcaciones de poco porte pues medían 80 y 90 ton. El “Los Vilos” o “Vilos”, como aparece en algunas fuentes de la época, socorrió a los náufragos del vapor “Cazador”, que en las cercanías de Constitución chocó contra una roca, partiéndose en dos, y cuya tragedia fue de 460 personas fallecidas entre ellas 30 niños y 200 mujeres, en la oscura noche del 30 de enero de 1856. Otro vapor que cumplió roles similares, fue el “Emilia”, que desde un comienzo estuvo destinado a la ruta entre Los Vilos y Valparaíso. Era propiedad del empresario illapelino Nicolás Gatica, y sólo terminó sus funciones cuando sus 159 toneladas de registro (Vidal Gormaz la cifra en 472 ton.) se fueron a pique en las cercanías de Rapel, luego de chocar con una roca el 25 de julio de 1864.

Fue José Manuel del Río quien vio el real potencial de Los Vilos, primero tomando el control de la firma Sociedad Anónima “Paquete de Los Vilos” del cual era su representante en la provincia y, monopolizar el transporte de carbón y leña traídas desde el sur (Arauco y Chiloé) para las industrias mineras de Aconcagua y Choapa, como obligar a partir de 1872, a través de un convenio con la Compañía Sudamericana de Vapores del importante grupo Lyon-Santa María. Fue gracias a su esfuerzo y constancia que Los Vilos se conectó a la red telegráfica nacional partir de 1875, cuya oficina funcionaba en la casa del empresario. Fue desde este lugar donde se expidió el mensaje que permitió posteriormente emboscar al Huáscar frente a Mejillones.

José Manuel del Río pasaba una temporada en Los Vilos y otra en Valparaíso, donde era un conocido vecino, participando en diversas ceremonias públicas y de la alta sociedad porteña.  Paulatinamente, Del Río pudo comprar a otros socios sus acciones en la empresa. Para la historia los nombres de los socios constituyentes de la firma en 1865: José Cerveró-por cinco acciones.- Alfredo L. Poppe, por una acción.- José María Dámaso de la Cruz, por cinco acciones.- Ossa y Escobar, por dos acciones.- Federico Huth Gruning y compañía, por dos acciones.- Jorge Müller, por una acción.- Adolfo Von Bories, por cinco acciones.- Eugenio Fernández López y hermano, por dieciséis acciones.- José Sothers, por tres acciones.- Nicolás Gatica, por diez acciones.- Lorenzo Beretta, por dos acciones.- Christian Hansen, por una acción y Alfredo Lyon, con cuatro acciones.

El hecho que Del Río soltar amarras, iniciando su propio plan de negocios, eliminando la competencia interna explica la guerra comercial que desarrollará la poderosa Compañía Sudamericana de Vapores de uno de los afectados, el poderoso Alfredo Lyon a partir de 1880.

En esta nueva estructuración de la empresa naviera tenemos el aporte fue el ciudadano italiano Settimio Rondanelli (1834-1884), comerciante cercano a Del Río que llegó en barco propio desde Europa con su familia. En Italia tenían una empresa de barcos de transporte llamada Giuffra-Cooper. El barco en Chile fue vendido a la compañía Sudamericana de Vapores, de allí el nexo entre Del Río con Santiago, Alfredo y Horacio Lyon. Los Rondanelli tenían fincas cerca de Cauquenes. Además, fue comandante de la Bomba Italiana N°6, fundada en 1858 (Sesta Compagnia Di Pompieri Cristoforo Colombo) por inmigrantes y descendientes de esa nacionalidad en Valparaíso. Es decir, el primer bombero de Los Vilos.

En mayo de 1872 conformó, junto a otros importantes comerciantes alemanes, ingleses, italianos, portugueses y chilenos, la Sociedad Lusitano – chilena cuyo objeto era; “denunciar, comprar, aviar i explotar minas en Caracoles, República de Bolivia i comprar barras en las minas conocidas como ricas.” Esto iba de la mano con la compra de terrenos y agua. En ese mismo año participó en la Exposición Nacional de Artes e Industrias desarrollada en Santiago, en la categoría vinos, donde presentó el vino “chálaga” y mantequilla ambos de Chalinga. Para la Guerra del Pacífico, organizó con la Municipalidad porteña las rondas de vigilantes que asumieron funciones policiacas, compuestas principalmente por brigadas bomberiles (brigadas de artillería cívica) organizadas en retaguardia. Formó, junto a Manuel del Río, parte de la Comisión que recibió los restos de Eleuterio Ramírez y otros oficiales muertos en la guerra (marzo de 1880). 

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Fig. 1 y 2. Settimio Rondanelli, comerciante italiano mano derecha de José Manuel del Río, en dos imágenes que lo retratan como hombre de negocios y como soldado de la Brigada de Artillería de Valparaíso (bomberos) en la Guerra del Pacífico.

De los grandes capitalistas de Valparaíso que pusieron sus fichas en Del Río encontramos al danés Pedro Severín Henricksen (1820-1899), siendo el típico hombre de negocios del siglo XIX que se abrió paso desde el anonimato. Severín había llegado por primera vez a Valparaíso el 29 de septiembre de 1851, al mando del barco ballenero de su propiedad, “La Presidenta”, el cual había adquirido en Dinamarca, junto a otros, luego de haberse retirado con el grado de Teniente de la Real Marina Danesa, en cuya Escuela Naval había seguido sus estudios.   

  A su llegada sólo existía en Valparaíso un pequeñísimo muelle, construido en junio de 1825, luego del violento temporal que azotara sus costas haciendo naufragar a la antigua Esmeralda, capturada por Cochrane, un muelle cuya limitada capacidad operativa permitía escasamente atender la carga y descarga de naves. La línea del mar en el Sector Almendral llegaba en ese entonces a lo que hoy podría ser la calle Yungay. A partir de 1840 se había empezado la tarea de ganarle terrenos al mar:  la Plaza Orrego, hoy Plaza Victoria,era hasta ese entonces parte de la playa, que solían barrer las olas, la Plaza Municipal, hoy Plaza Echaurren, tenía cerca un enorme poste en el cual solían amarrarse los buques, al pie del Cerro del Chivato, hoy Cerro Concepción, había un promontorio de rocas que remataban en la cueva, donde hoy está el Diario El Mercurio y que el océano en altas mareas azotaba, impidiendo el paso de la gente del barrio del Puerto hacia el Almendral.

Su llegada a Chile coincide con la derrota de la revolución de 1851, mediante la cual el General José María de la Cruz, de Concepción y José Miguel Carrera Fontecilla en Coquimbo –hijo del Padre de la Patria – habían tratado de impedir la asunción al poder de Manuel Montt, tras acusar el evidente fraude electoral. 

El barco del marino danés es entonces arrendado por el Gobierno de Chile como cárcel para los presos políticos, y con el objeto al mismo tiempo de usarlo como medio de traslado de estos a su lugar de extrañamiento, la República del Perú.  

 Entre los prisioneros entregados a la custodia del capitán Severín en su referido barco, se encontraba quién había sido el jefe de la oposición a Montt en Valparaíso y el representante del General Cruz en esta ciudad, don Manuel Antonio Espina Reyes y será a raíz de estas circunstancias que conocerá y se enamorará de doña Carmen Espina Y Ramos, hija de su prisionero y de doña Rosario Ramos Valdés, la cual acudiría varias veces a visitar a su padre mientras el barco permaneció en el puerto de Valparaíso.   

Es de advertir al lector que, la señora Ramos pertenecía a una importante familia terrateniente vinculada a la zona del Choapa, y es por ella que el marino danés conocerá Los Vilos. En 1853, don Pedro vuelve, esta vez para radicarse definitivamente en Chile, y el 4 de septiembre de ese año, en la Parroquia de la Matriz del Salvador de Valparaíso, contrae matrimonio con la hija de su ex-prisionero, don Manuel Antonio Espina y Reyes. 

Fig. 3

Pedro Severín Henricksen (1820-1899), comerciante de origen danés residente en Valparaíso, con vínculos de negocios con Los Vilos.C:\Users\Joel\Pictures\BIR_pedro severin h_0800_0600.jpg

Fotografía: Archivo Museo Histórico Naval de Valparaíso.

A poco instalarse en nuestro país, don Pedro Severín Henricksen vende sus naves y se dedica a la actividad comercial, y el 26 de julio de 1858, obtiene su Carta de nacionalización chilena. El 23 de agosto de 1861, y teniendo en consideración sus conocimientos y su experiencia marina, es nombrado Práctico de la bahía de Valparaíso y sin perjuicio de estas funciones, se desempeñará también como apoderado de la firma Severín Hermanos, sociedad colectiva comercial, que el 10 de diciembre de 1880, ante el Notario de Valparaíso don Julio Cesar Escala, constituyeron algunos de sus hijos.  

Otros conspicuos vecinos de Los Vilos, donde arrendaban terrenos para bodegas para resguardo de mercaderías y mineral de sus minas fueron los alemanes Cristino (Rothemburg, Hesse, 1844 – 1913) y Philippe (Felipe) Geisse Beyrodt, miembros de la naciente colonia germana avecindada en Illapel, que reactivó la minería del oro.

Sólo a finales de la década de 1870, esta industria entraría en un nuevo impulso productivo, a partir de 1876, con la llegada de dos hermanos alemanes a Illapel; Cristino Geisse Beyrodt y Francisco Beyrodt, de 27 y 24 años, respectivamente. Llegan al poblado a través del camino de La Ligua, que es la ruta al sur del camino real. Pasan luego por la Alameda, que los conduce por el centro, hasta la calle del Comercio, alojándose en el hotel “Hamburgo” que le recuerda a su tierra natal. Osorno ha quedado atrás y el futuro es el Choapa, lugar de “El Dorado”, soñado por los conquistadores.

Apoyados por un baqueano conocedor de los cerros illapelinos, lograron, en poco tiempo, descubrir varias minas de oro, cobre y plata, como así mismo algunos picados y vetas vírgenes, las que fueron manifestadas y mensuradas por intermedio del Juzgado de Illapel. Las minas más importantes eran; La Cartavia, Tongo, Cocinera, Verde Tebos, Curicó y Pulpilca, entre otras. Después de tres meses, ya tenían operando varias de estas minas, que producían minerales combinados con sulfuros en estado de piritas y bronce, y que no podían ser recuperados el oro y la plata sin ser fundidos los minerales, por cuyo motivo había que exportarlos a Alemania, donde los fundían y eléctricamente los refinaban, recuperando así, no tan sólo el cobre, el oro y la plata, sino también el sulfato de cobre, el sulfato de níquel y otros metales y pastas (molibdeno). También, llegaron a los deslindes con la Argentina donde descubrieron un inmenso filón de cobre que, lamentablemente, les fue imposible explotar por las enormes dificultades de la altura y las distancias. Me pregunto si ¿no será el hoy famoso mega–yacimiento minero de “Los Pelambres”?

Fue tanto el auge minero que adquirió Illapel gracias a la Sociedad Geisse Hermanos, que pronto ésta se extendió a Combarbalá, Salamanca, Los Vilos y Canela. Como se dieron cuenta de que la mayoría de las utilidades se las llevaba el flete al extranjero, decidieron dar un salto tecnológico cualitativo al instalar un horno reverbero para fundir los materiales y enviarlos, en forma concentrada como “Ejes” o “barras” de cobre o plata. Se instaló una oficina de “Compra de Minerales”, una fábrica de cerveza pilsener para saciar la sed de los trabajadores, la famosa “Pluma de Oro” a cargo de un experto contratado específicamente para ello en Alemania y una fábrica de pólvora, para cuando un horno de reverbero no era atendido de forma científica, lo que ocasionaba un “chancho”, es decir, un mineral viscoso, imposible de fundir, por lo que debía ser dinamitado. Debido a la falta reiterada de jabón de lavar, que había que encargar a Coquimbo o Valparaíso, se instaló una gran fábrica de jabones que abastecía a dos departamentos.

Habiéndose comprobado que el carbón de Lota no daba las calorías suficientes, se optó por importar carbón australiano. Al puerto de Los Vilos llegaba, cada cuatro meses, un velero cargado con dos o tres mil toneladas, desde donde se transportaban a lomo de burros o mulas, también en carretas tiradas por bueyes, por los 70 kilómetros que mediaban hasta Illapel. Se habían acondicionado grandes corrales, mucho forraje y albergues para los arrieros. Gracias a la importación de la Casa Geisse, en Illapel se podía obtener carbón de Australia, azúcar hamburgués, yerba mate, té, café, botellas vacías cerveceras y otro gran número de artículos europeos. Finalmente, como buenos alemanes, los Geisse, contribuyeron a la ciencia nacional, con un estante de más de 160 muestras de los “remedios i drogas de Chile”, recolectadas por los señores Francisco Geisse en Illapel en 1872, que pasó luego al Museo Nacional. 

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Fig. 3 y 4: Los hermanos Francisco y Felipe Geisse Beyrodt, fotografías de Rowsell y Courret, Hnos. (Valparaíso) y Bischoff & Spencer (Santiago), respectivamente. Cortesía: Archivo Fotográfico- del Museo Histórico Nacional.

La Guerra del Pacífico reactivó la economía nacional embarcada en una empresa de proporciones colosales. No por ello se crea que la élite local se mantuvo ajena a la tragedia y que sólo bebió los réditos de la victoria desde sus confortables escritorios; Francisco Rondanelli Orrego, sobrino de Settimio, participó en el Batallón de Artillería Naval desde febrero a septiembre de 1879, mientras los Geisse quienes mandaron a sus hijos del mismo nombre a formar en las filas del ejército estando presentes en toda la campaña. Uno de los operarios traídos por los alemanes el norteamericano Federico Sullivan que morirá en Chorrillos como oficial del Chacabuco.

¿Pero en qué aspectos los negocios se tocaban con la política? La memoria del ministro del Interior en 1884 señalaba que en Choapa se habían reparado alrededor de 20.147 metros de camino inclinado desde Choapa al puerto de Los Vilos, ejecutando terraplenes, llenando hoyos y zanjones i rebajando el cerro, se abrieron 592 metros de desagüe de 1×0,8 metros, se botaron dos derrumbes de 1.203 m3. Se construyeron nuevos pircados, con un total de 32 metros de largo, por 1,50 x 1,50. Se hizo un rebaje de 0,80 metros de espesor en una extensión de 108 metros. Se quitó la piedra suelta en 508 metros. Se quitó la piedra suelta de 508 metros, en el paso del río La Mostaza. Todo con un gasto de 2.309 pesos 60 centavos. Del total de gastos ha recibido el Inspector 4.333 pesos 59 centavos del Sr. Gobernador i 65 pesos del Sr. José Manuel del Río. Además, se repararon 855 metros, botando los derrumbes en la cuesta de Las Cañas, dando al cerro un corte de 1,50 metros. En la cuesta Cavilolén fueron 860 metros, con un gato de 137 pesos 95 centavos. Por el camino de Illapel a Combarbalá se ejecutaron trabajos por 223 pesos 60 centavos, agregando 8.040 metros, que fueron financiados por el rico terrateniente Tomás Echeverría y en el camino de Salamanca a Cuncumén el ingeniero José Agustín 2° Espinosa. En resumen en 1884 se repararon más de 30 km2 de caminos, todo un logro para la época y con recursos público-privados.

Además, en diversas oportunidades la élite local demostró ser bastante potente como para, incluso, derribar gobiernos. Así el movimiento en favor del Congreso sublevado en Iquique. Esto ocurría el 17 de enero, y según lo escrito por el ex ministro de Balmaceda, Julio Bañados Espinosa:

 “el 16 de Enero emprendió una serie de pequeñas escaramuzas, que dieron por resultado la ocupación del pequeño puerto de Los Vilos el 17, donde embarcó cerca de cuarenta enganchados”. 

El comandante de la marina Vicente Merina Jarpa:

“Convoqué a las personas notables del lugar i nombramos de común acuerdo al señor Baltasar Ureta, subdelegado; se nombró también una comisión compuesta de los señores Juan José Garmendia, José Manuel del Río, Silvano Serei, Manuel Videla, Martín Vicuña i Benjamín Emparán para que atienda a la tranquilidad i seguridad de la población.

Supe por diferentes personas que el Intendente de La Serena i Gobernador de Ovalle se habían establecido en Illapel, en donde están reclutando tropas para la resistencia. Tienen por jefe a un mayor del Canto i al comandante que fue de la policía de La Serena. ”

De este documento podemos observar la lista de vecinos importantes que apoyaron el cambio de autoridades en el poblado, los mismos que en 1894 instalaron el municipio porteño, como su Primer Alcalde; José Manuel del Río (1894-1895), Benjamín Emparán, comerciante propietario desde 1888 del hotel “Los Vilos” y el Teniente Administrador de la Aduana, Martín Vicuña. También se menciona que de los 38 trabajadores que logró enrolar Merino Jarpa, 12 eran veteranos de la Guerra del Pacífico y posteriormente serían incorporados al Batallón Navales del Ejército Congresista.

Por lo general, en la costa se habían impuesto siempre candidatos de la oligarquía local, representados por los partidos Conservador, Liberal y Radical, en muchas ocasiones con escandalosas prácticas de fraude electoral. Como ejemplo, el caso de Miguel Luis Tapia, Primer Alcalde de Los Vilos (1904) denunciaba ante el Juzgado de Letras de Petorca que el regidor José Saturnino Verdugo, apoyado por el subdelegado Maximiliano Lira y por el comandante de policía Cesar Montalva, se había apropiado de la Alcaldía y de la Sala Municipal, autoproclamándose primer alcalde. Los conflictos y acusaciones de fraude electoral se mantuvieron durante la década de 1910. Entre 1894 y 1921 al puerto vileño lo gobernaron 11 alcaldes de los partidos mencionados, repitiéndose en el cargo hasta dos o tres veces los señores Juan Manuel del Río, Roberto González, Miguel Luis Tapia y Maximiliano Toro del Río. 

En 1920 la empresa de capitales alemanes Wiegand & Cía con domicilio en Valparaíso tenía una ruta comercial regular con los vapores Tarapacá, Caupolicán, Cerda y General Freire hacia Los Vilos, Puerto Oscuro, Huasco, Taltal, Antofagasta, Mejillones, Tocopilla e Iquique. 

En esa época, el primer alcalde Francisco Streeter también era de ascendencia germana. Esta familia había logrado posicionarse como la más importante firma naviera presente en el principal puerto del Choapa, H.C. Streeter, fundada en 1902 por el patriarca Heinrich Karl (Enrique Carlos) Streeter Senstleben, sirviendo en un principio como agente de la Pacific Steam Navegation Company (P.S.N.C.) en Coquimbo. La apertura del canal de Panamá y el control de la Royal Mail Co., junto con la Primera Guerra Mundial cambió la correlación de fuerzas: Inglaterra y Alemania perdieron supremacía ante la arremetida de los Estados Unidos, que arrastraría a la P.S.N.C., a una grave crisis absorbida por acreedores. 

Ese panorama, además de sus importantes relaciones familiares – su esposa era Domitila Vicuña Gallardo, emparentada con el clan Vicuña Subercaseaux y Vicuña Mackenna- permitieron a Streeter consolidar su pequeño imperio naval, trasladándose desde La Serena-Coquimbo, donde habían nacido sus hijos Carlos Hugo Senstleben (1884), Jorge Horacio (1886), Francisco Guillermo (1889), Eduardo (1892), Hilda (1896), Ricardo (1899) y Edgardo (1901).

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Fig. 5 y 6: A la izquierda, Henry Streeter, el patriarca fundador de la familia. A la derecha, su hijo Carlos Streeter Vicuña (1890-1952), Alcalde de Los Vilos (1935-1938). Fotografías gentileza familia Streeter.

La empresa de la familia Streeter estaba constituida como agencia de vapores nacionales y extranjeros, atendía toda clase de movilizaciones marítimas, comisiones y negocios generales. Embarcaba frutos del país. Poseía, bodegas propias frente a los muelles del puerto, lanchas y remolcador. Era, además, representante para el Departamento de Illapel de la compañía de petróleos West India Oil Co. Chile. La empresa Streeter jugó un rol fundamental en la ampliación de la infraestructura portuaria y en el desarrollo urbano de la localidad. Su preocupación permanente fue invertir recursos materiales en el mejoramiento de la precaria estructura portuaria, esto los impulsaba a dirigir peticiones y a presentar proyectos ante las autoridades edilicias, marítimas y de hacienda.

La oligarquía nacional en la costa de nuestra región estaba representada en los primeros años del siglo XX por familias de rancio abolengo: En el sur, la familia Infante Montt, emparentados con tres presidentes de la República y sobrinos de José Miguel Infante, patriota de la Independencia eran los dueños de Totoral, Puerto Oscuro y Totoralillo Sur, simpatizantes del Partido Nacional (Montt-Varista); la Hacienda Huentelauquén fue comprada por la familia Vial Espantoso, ligada al Partido Conservador y a la Compañía Sudamericana de Vapores. La familia Matte -Larraín, también conservadores, eran los dueños de Agua Amarilla y la Hacienda Conchalí donde se emplaza el puerto de Los Vilos, que a su vez sub-arrendaban a la firma Geisse hrs., y a José Manuel del Río con su subsidiaria de la Compañía Sudamericana de Vapores; Tongoy pertenecía al poderoso clan Urmeneta-Errázuriz y Guanaqueros al alemán Federico Schaeffer. De toda esta trama podemos advertir al lector que: José Manuel Infante Montt fue diputado; Carlos Vial Espantoso y Arturo Matte Larraín fueron ministros de Hacienda. Además, Matte fue senador, miembro activo de la Sociedad de Fomento Fabril, yerno del Presidente Arturo Alessandri Palma y cuñado del Presidente Jorge Alessandri Rodríguez y su hermano Fernando, éste último candidato presidencial en 1946. Matte también sería el abanderado de los partidos de derecha en 1952. En cuanto a Schaffer, también era dueño de Cerrillos y Pan de Azúcar, siendo acusado de hacer señales desde su fundo de Tongoicillo (Guanaqueros) a embarcaciones alemanas en la última conflagración global.

En esa época la compañía estaba al mando de Carlos Vial Espantoso quien realiza una de las más brillantes operaciones de toda la historia de la compañía. El señor Vial vende al Gobierno de los Estados Unidos- en pleno rearme tras Pearl Harbour- tres motonaves propiedad de la empresa, dicha operación arroja una utilidad del 32,4 %, además de un pago en oro. Por su parte, el Gobierno norteamericano se comprometió a venderle a precio de costo cuatro barcos C-2, los cuales contaban con la tecnología más avanzada de la época. Estas embarcaciones fueron las primeras con cámaras frigoríficas en llegar a Chile, haciendo posible el desarrollo del negocio de la fruta en nuestro país.

Finalmente, comentaremos una de las singularidades de la época, la que contaba el fallecido escritor Bernardo Tapia Rojo sobre Héctor Streeter Zepeda en su libro “Crónicas de Los Vilos. La memoria olvidada” (Los Vilos, I. Municipalidad, 2012): 

“La familia Streeter, ya establecida definitivamente en Los Vilos, durante los años treinta y cuarenta, empezó su interés político, formando en el pueblo el Partido Liberal, con cuyo apoyo y la simpatía que gozaba entre los vileños, don Héctor, “El Tete” o “Führer” como era conocido por el pueblo, consiguió su primera alcaldía. Su popularidad, carisma y buena facha, tipo actor de cine, además de ser simpático, cercano a sus trabajadores, siempre dispuesto a ayudar económicamente a sus empleados y familia cuando lo necesitasen. Logró dejar un cariño enorme por su figura. Con estos laureles a su favor, formó en Los Vilos el primer partido nazista, que recibía a su “Führer”, para recibir formación política y paramilitar.”

El factor Nacionalsocialista en el Choapa sin duda dará para un próximo artículo.

 Por de pronto, la relación de la política con los negocios en el período 1855-1945 creo que queda demostrada en esta pequeña investigación, y explica en cierta forma, las dinastías y formas políticas locales, la gestión pública-privada que se han extendido hasta nuestros días.

Es a todas luces una clase capitalista enérgica y pujante, con conexiones a nivel nacional y que, incluso, buscó expandirse hacia las tierras salitreras, entonces en poder de Bolivia.

REFERENCIAS:

1 Goicovic Donoso, Igor. Pasando a la Historia. Los Vilos 1855-1965, p. 155. I. Municipalidad de Los Vilos, 1996.

2 Liga Marítima de Chile “Mar”, Volúmenes 156-163, 1970.

3 López Urrutia, Carlos; “Historia de la Marina de Chile”, p. 284, Santiago, 2008.

4 Vidal Gormaz, Francisco; “Algunos naufragios ocurridos en las costas chilenas desde su descubrimiento hasta nuestros
días” p. 341, Imprenta Elzeviriana, Santiago, 1901.

5 Archivo Nacional, Ministerio del Interior. Vol. 401. Oficios recibidos de la Intendencia de Aconcagua.

6 Boletín de las leyes i de las ordenes i decretos del gobierno. Por José A. Gandarillas, José Clemente Fábres y Fernández,
Felipe Herrera, pp. 465-490, Imprenta Nacional, Santiago, agosto 1865.

7 La familia Severín, con más o menos doce generaciones en Dinamarca, provenía originalmente de Francia,
país desde donde había tenido que emigrar cuando en 1685, en tiempos de Luis XIV y su Ministro Richelieu,
fuera revocado el Edicto de Nantes sobre libertad religiosa.
Los Severín, hugonotes como se conocía a los protestantes en Francia, como muchos otros protestantes, debieron salir del
país, dirigiéndose, como la mayoría de estos, hacia los países nórdicos.
En Francia por su parte, el primer Severín del cual se tiene noticia es el caballero don Pierre Severín, quien se había
distinguido por la importante ayuda y colaboración que había prestado al Rey Juan I de Portugal en la conquista de Ceuta
en el año 1415.

8 Cuyos estandartes fueron los hermanos Otto (1859 – 1889) y Federico Scheuch G. (1868 – 1889), llegados de Osorno a
Illapel, cuyas vivencias y anécdotas se convirtieron a la postre en los chistes de alemanes. Fueron grandes socios de los
Geisse. Ver Jorge Montealegre “Von Pilsener; Pedro Subercaseaux, Lustig. Primer Personaje de la historieta chilena”, p.
19, Fondo de Desarrollo de la Cultura y las Artes del Ministerio de Educación de Chile y la Embajada de la República
Federal de Alemania en Chile, Editorial Asterión, Santiago, 1993.

9 Schwarzenberg de Schmalz, Ingeborg; “Dokumente zur Gestichitchte der deutschen Einwanderung” (Documentos para
la historia de la inmigración alemana), Tomo IV, “Los Geisse en Chile,” Memorias de don Guillermo Geisse Ulrich, pp.
21 – 23. Taller Gráfico Clausv. Plate, Santiago, diciembre de 1973.
10 Ibíd.
11 Ibíd.
12 Ibíd.
13 En 1870 a través del diario “La Justicia”, el editor Donato Espinosa pidió la anexión del puerto de Los Vilos al
Departamento de Illapel, Provincia de Coquimbo.
14 Ibíd.
15 Guía del Museo Nacional de Chile, destinado a los visitantes, p. 10, Santiago de Chile, 1878.

16 Boletín de las Leyes i Decretos del Gobierno, Libro XL, Imprenta Nacional, 1872, Santiago.
17 Goicovic Donoso, Igor, op.,cit; Fernando Moraga Acevedo “La Serena Cotidiana”, y Cecilia Moran Tello,
“Reminiscencias del 91. Episodios lugareños. Leopoldo Geisse Cabrera. Colección Memorias Militares”. Santiago,
Ediciones Centro de Estudios Bicentenario, 2007.
18 Memoria del Ministro del Interior presentada al Congreso Nacional en 1884, p. 19. Imprenta Nacional, Santiago, 1884.
19 Bañados Espinosa, Julio. Balmaceda: su gobierno y la Revolución de 1891, p. 220. Tomo II, Librería de Granier
Hermanos, Paris, 1894.

20 Memorándum de la Revolución de 1891, datos para la historia recopilados por un ayudante del Estado Mayor General
del Ejército de Chile, p. 48, Santiago, Imprenta Cervantes, 1892.
21 Libro de Actas Municipalidad de Los Vilos, sesión del 02 de octubre de 1904, en Goicovic Donoso, Igor; op., cit., p.
209.
22 Goicovic Donoso, Igor; op., cit., p. 342.
23 Filsinger, Ernst B. Comercial Traveler´s Guide to Latin America, pp. 378-396.
24 Boletín de servicios agrícolas, Dirección General de los servicios agrícolas, p. 579. Santiago, 1925.
25 Tours to South America: Including a Few Notes on Points of Interest in the Various Localities. Royal Mail Steam
Packet Company, p. 84. Londres, U.K. 1914.

26 Iglesia Sagraria de La Serena. Nacido el 22 de julio de 1884 y bautizado el 13 de septiembre de 1885.
27 Iglesia Sagraria de La Serena. Nacido el 1 de abril de 1886. N° certificado 239, p. 146.
28 Iglesia Sagraria de La Serena. Nacido el 10 de agosto de 1889. N° certificado 515, p. 172.
29 Iglesia de Coquimbo. Nacido el 8 de abril de 1892. N° de certificado 140, p. 47.
30 Iglesia de Coquimbo. Nacida el 2 de marzo de 1896. N° de certificado 129, p. 65.
31 Iglesia de Coquimbo. Nacido el 13 de febrero de 1899. N° de certificado 123, p. 24.
32 Iglesia de Coquimbo. Nacido el 5 de abril de 1901. N° de certificado 164, p. 33.

33 Goicovic Donoso, Igor, op., cit., p. 129.
34 Correa Sutil, Sofía. Con las riendas del poder. La derecha chilena en el siglo XX, p. 43. Segunda Edición. Penguin
Random House Grupo Editorial. Santiago, 2016.
35 Vial Correa, Gonzalo, Arancibia Clavel, Patricia y Góngora Escobedo, Álvaro, La Sudamericana de Vapores en la
Historia de Chile, Editorial Zigzag, Santiago, 1997.

36 Tapia Rojo, Bernardo. Crónicas de Los Vilos. La memoria olvidada. I. Municipalidad de Los Vilos, 2012

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